Tú eliges quién te asegura, lo dice la Ley.
Al momento de firmar un crédito hipotecario, de vehículo o de consumo, la emoción de alcanzar una meta suele mezclarse con el agotamiento de enfrentar una montaña de documentos bancarios; en ese escenario, es común que la mayoría de los colombianos firmen automáticamente la póliza de seguro de vida o incendio que el banco les ofrece, asumiendo que es un requisito obligatorio e inmodificable para que el desembolso sea aprobado. Sin embargo, esta acción por defecto genera un problema financiero silencioso pero costoso: terminas atado a una «póliza colectiva» con tarifas estandarizadas y generalmente más altas, perdiendo la oportunidad de buscar opciones que se ajusten mejor a tu presupuesto y perfil de riesgo real, lo que se traduce en millones de pesos pagados de más durante la vida del crédito. Ante esta realidad que afecta tu bolsillo mes a mes, surge la pregunta fundamental que los bancos prefieren no responder en voz alta: ¿Sabías que en Colombia existe un marco legal robusto que te prohíbe ser obligado a contratar el seguro con el banco y te otorga la libertad absoluta de elegir quién protege tu patrimonio?

La respuesta es contundente y está respaldada por el Estatuto del Consumidor Financiero: no estás obligado a casarte con la aseguradora del banco. La Ley 1328 de 2009 y el Decreto 663 de 1993 establecen claramente el principio de la Libertad de Contratación, el cual garantiza que tú, como deudor, tienes el derecho inalienable de adquirir las pólizas de vida, incendio o terremoto con la aseguradora de tu preferencia, siempre y cuando estas cumplan con las coberturas exigidas por la entidad financiera. Esto significa que el banco no puede rechazar tu póliza externa (proceso conocido como endoso) si esta protege adecuadamente el saldo de la deuda o el bien financiado; de hecho, condicionar el crédito a la compra de sus propios seguros es una práctica abusiva sancionada por la Superintendencia Financiera. Al entender que la ley es tu escudo, transformas tu posición de un usuario pasivo a un consumidor empoderado que exige transparencia y equidad.

Ejercer este derecho no solo es una victoria legal, sino una estrategia financiera inteligente que en Seguro Que Ahorro hacemos realidad para clientes de Bancolombia, Davivienda, BBVA y demás entidades vigiladas. Al optar por una póliza individual y presentarla como endoso, no solo sueles obtener una tarifa significativamente menor —ahorrando hasta un 50% en la prima mensual—, sino que a menudo accedes a mejores condiciones, como asegurar el valor real de reconstrucción de tu inmueble en lugar del valor comercial (evitando pagar por el terreno, que no se incendia) o tener coberturas de vida que protejan a tu familia y no solo al banco. Nosotros nos encargamos de vencer la burocracia: «traducimos» los requisitos técnicos del banco, emitimos la póliza con aseguradoras de primera línea como Seguros del Estado o AXA Colpatria, y gestionamos la aceptación del endoso para que tú no tengas que lidiar con trámites engorrosos ni tecnicismos confusos.

Dejar de regalarle dinero al banco es una decisión que puedes tomar hoy mismo, sin importar si tu crédito lleva un mes o cinco años vigente. La ley te respalda para cambiarte en cualquier momento, y cada mes que pasas con la póliza colectiva del banco es dinero que podrías estar destinando al capital de tu deuda, a tus ahorros o al bienestar de tu familia. No permitas que el desconocimiento o el miedo a la «letra chica» te sigan costando caro; te invitamos a realizar nuestro Diagnóstico para Ahorrar gratuito, donde analizaremos tu extracto bajo la lupa legal y te mostraremos, con cifras exactas, cuánto capital puedes recuperar haciendo valer tu libertad de elección.
¿Listo para hacer valer tus derechos?
No dejes que el banco decida por ti.
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